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El problema del estrés calórico en las vacas lecheras

Abordar el tema del estrés calórico en los animales de granja implica hacerlo acerca de un conjunto de complicaciones metabólicas causados por el incremento de la temperatura corporal. Los animales experimentan tal condición por una mezcla entre la humedad y la temperatura ambiente que se presenta en su entorno.

En esta nota comentaremos más detalles acerca del problema del estrés calórico en las vacas lecheras.

Temperatura ambiente y estrés calórico

Los animales precisan de determinadas circunstancias climatológicas para poder manifestar la totalidad del potencial genético que tienen, tanto en lo que se refiere a su aprovechamiento comercial, como con respecto a su capacidad reproductiva.

En lo que se refiere al ganado lechero, la temperatura ambiente ideal para el bienestar de los ejemplares va de los 13 a los 18 grados centígrados. En condiciones ambientales por debajo de los 13 grados centígrados las vacas experimentan estrés de frío.

Cuando prevalece una temperatura ambiental entre los 18 y los 25 grados, la vaca utiliza sus recursos naturales para deshacerse del calor del cuerpo. En ambientes con un clima superior a los 25 grados centígrados las vacas padecen de estrés por calor y es algo que se presenta con más frecuencia de la deseable en distintas regiones del continente americano.

Consecuencias del estrés calórico en las vacas lecheras

Una de las consecuencias directas del estrés calórico en las vacas es una notable disminución en la ingesta de comida. Hay que tener presente que la totalidad de los procesos en el metabolismo del bovino tiene asociada cierta generación calórica.

En lo que se refiere al proceso digestivo se trata de una de las dinámicas que propician más generación de calor corporal. Por ello, la vaca procura consumir una menor cantidad de alimento, con el objetivo de regular su temperatura física. Esta circunstancia con el tiempo termina por afectar la producción láctea de tal ejemplar.

También se presenta como un efecto colateral del estrés calórico en las vacas, la mencionada disminución en su producción lechera. Un menor consumo de alimentos reduce la capacidad para producir leche de la vaca  tomando en cuenta que esta facultad requiere de un abundante consumo de forraje y complementos nutricionales para optimizar la producción.

En este mismo sentido, esa misma disminución en la leche obtenida también lleva consigo una reducción en las proteínas y grasa de la leche.

Afectaciones reproductivas en las vacas lecheras por el estrés calórico

Ya que la vaca ha visto elevarse su temperatura corporal por arriba de los 38.5 grados centígrados, como un medio para disminuir el calor de su cuerpo, altera el modo en el que su sangre queda distribuida. Esto quiere decir que cambia el modo en el que se concentra la sangre periférica o interna en el organismo del animal.

En tal dinámica el útero es el órgano más dañado, lo cual deriva en complicaciones como una reducción en la intensidad del periodo de celo y una reducción en la tasa de natalidad. De la misma manera, se presenta una elevada tasa de muerte embrionaria.

Estrés calórico y una limitación en la prosperidad de una explotación lechera

Las ganancias que puede obtener un negocio dedicado a la producción láctea están condicionadas por la reproducción que se logre con los ejemplares. De modo que, si no se consiguen los partos suficientes, no se logra la cantidad de leche indispensable para el aprovechamiento comercial de ese producto.

Como hemos mencionado anteriormente, la reproducción de los bovinos se ve gravemente alterada por el estrés calórico. Por lo consiguiente cualquier negocio enfocado a la producción lechera requiere invertir en diferentes sistemas de enfriamiento para poder optimizar tanto la producción láctea como la reproducción de los ejemplares.

Medios para combatir el estrés de calor

Una de las estrategias más utilizadas para combatir el estrés calórico es la sombra artificial. Para conseguirla se utilizan diferentes variedades de materiales tanto naturales como industriales.

En este sentido, se utilizan tejas de barro, cartón asfaltado, zinc, láminas de asbesto y otras varias más. Por lo que se refiere a los materiales naturales utilizados para conseguir sombra en granjas y criaderos de bovinos hay que mencionar palmeras y palma de coco, entre otros varios más. 

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