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Cómo se deben manejar y controlar las mascotas

Buena parte de las personas que se dedican a manejar animales cuentan con cierta experiencia en el control y manejo de ciertas razas y determinadas especies. Es básico habituarse con las particularidades del comportamiento de las razas caninas o felinas más comunes.

También hay que considerar que las mascotas en el consultorio veterinario están sometidas a circunstancias propicias para el estrés- un entorno poco familiar, personas desconocidas y dolor corporal-, y con lo anterior es comprensible que no muestren un normal modo de actuar.

El correcto manejo de los animales de compañía

Por lo consiguiente, cada manejo que el veterinario realice de la mascota va a precisar de un nivel distinto de inmovilización, con el propósito de impedir molestias excesivas a la mascota, pero, al mismo tiempo, garantizando la seguridad del dueño del perro y del veterinario.

Inmovilizar a un perro por el medio que mejor convenga- por ejemplo, calmándolo con la voz, utilizando accesorios especiales o valiéndose de recursos farmacológicos-, es preciso siempre que el animal presente el riesgo de lastimarse o lastimar a los animales y personas que las rodean.

Es importante conocer cuándo está indicado inmovilizar a una mascota en un entorno veterinario.

Cómo se debe examinar a una mascota

Hay que inmovilizar a la mascota para la realización de ciertos procedimientos para diagnosticar enfermedades en los animales. Por ejemplo, es indispensable inmovilizar al perro para llevar a cabo sondajes urinarios, extracciones de sangre y exámenes físicos en general.

La inmovilización también es aconsejable para llevar a cabo ciertos procedimientos de tipo terapéutico como la administración oral, tópica o parental o bien para aplicar vendajes al animal donde lo requiera.

Cómo sujetar al perro en el consultorio veterinario

Finalmente, también es necesario sujetar al perro para impedir que se ocasionen lesiones a sí mismos, al saltar de la mesa de examinaciones o al caerse de ella por estar el animal alterado o temeroso.

Una vez que el perro o gato ha quedado inmovilizado, el veterinario debe valorar pronto al paciente tomando en consideración sus molestias, los síntomas que manifieste. También hay que consultar al dueño de la mascota acerca del comportamiento del can o del minino y solicitar su apoyo para la tarea de calmar al animal e inmovilizarlo.

Ahora bien, cuando no exista la urgencia de examinar a la mascota de inmediato, hay que probar ganarse su confianza para poder aproximarse a ella sin problemas. Pero esto requiere de cierto conocimiento acerca de la actitud corporal del perro o del gato.

La actitud corporal de las mascotas

La actitud corporal del perro será una valiosa pauta para conocer si ha aceptado la aproximación del veterinario o sus auxiliares.

Hay tres actitudes principales que puede tomar el perro y que se manifiestan de distinta manera de acuerdo con su actitud corporal:

La actitud dominante se observa si tiene la cola levantada y si muestra los dientes al retraer los labios; la actitud sumisa se presenta en el animal si este se tumba y muestra el vientre, y la actitud temerosa se manifiesta si el perro coloca su cola entre las patas, agacha las orejas y esquiva nuestra mirada. Aunque en este último caso, también puede anticiparse con esta postura corporal una posible agresión.

En cambio, si se observa al perro relajado, olfateando la mano del veterinario y moviendo la cola, es posible aproximarse a él sin problema alguno. De no ser así se pueden tomar medidas adicionales, como, por ejemplo, pedir la presencia de su dueño.

La transportación segura de las mascotas

Para el caso de transportar a las mascotas es aconsejable seguir ciertos protocolos de seguridad. Esto es importante para prevenir lesiones en el animal y en las personas que los están manipulando; también para impedir accidentes en carretera cuando se lleva al perro o gato dentro de un coche.

En lo que se refiere al mejor modo de llevar animales pequeños, lo mejor es utilizar transportines. Con ello se logra que el animal se mantenga eficientemente aislado, al mismo tiempo que podemos tenerlos así en las salas de espera de los consultorios veterinarios  sin el riesgo de que se confronte con otras mascotas que allí permanezcan.

Por lo que se refiere a los perros, cuando se separan de sus propietarios, hay que cerciorarse de que tienen puesto el collar y de que este artículo está bien colocado.  Cuando los perros están anestesiados o cuando están tumbados, deben ser llevados en camilla o en un carrito garantizando en todo momento su seguridad.

 

 

 

 

 

   

 

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