Los periodos vacacionales suelen acarrear modificaciones en las costumbres de las familias y los animales domésticos no son, en absoluto, la excepción a la regla. Variaciones en los tiempos de alimentación, salidas más cortas o sin una regularidad definida, traslados a novedosos lugares e inclusive los niveles de calidad del agua, pueden causar un impacto patente en la salud de mininos y canes.

En cuanto se retorna la rutina habitual, es básico apoyar a las mascotas a recobrar rutinas estables y preservar un peso corporal favorable para su salud. En buena medida las recomendables medidas corporales de los animales domésticos, desde una perspectiva veterinaria, condiciona bastante su estabilidad emocional y física.
En lo que resta de esta nota, mencionaremos cinco sencillas recomendaciones para cuidar el peso de gatos y perros por su bienestar y su salud, o por lo menos para encaminar el cuidado de las mascotas mencionadas hacia ese objetivo tan valioso para su bienestar y su calidad de vida.
Adoptar horarios regulares para el consumo de alimentos
Una de las facetas de mayor relevancia para la salud de perros y gatos domésticos es el respeto para los horarios de consumo de alimentos. Cuando se presentan los periodos vacacionales, es habitual que las mascotas reciban sobras de los alimentos que los humanos consumen en la mesa, son como premios que perros y gatos consumen más de lo conveniente, o bien, que sus horarios de toma de comida pierdan regularidad.
Lo anterior puede desembocar en complicaciones digestivas y con ello favorecer casos de sobrepeso. Lo más recomendable es establecer de nueva cuenta horarios regulares de toma de alimentos, siempre con respecto a las necesidades de cada edad y especie.
Los canes suelen verse beneficiados con dos tomas de alimento diariamente, en tanto que los mininos, por sus instintos naturales, gustan más de consumir cotidianamente pequeñas cantidades de comida espaciadas durante el día.
Lo esencial es evitar improvisaciones y mantener la calidad del alimento, privilegiando croquetas o dietas balanceadas diseñadas para su etapa de vida. Además, es importante medir las porciones. Muchos tutores tienden a llenar el plato “a ojo”, lo que puede derivar en un exceso calórico. Usar una taza medidora o seguir las indicaciones del veterinario ayuda a prevenir el sobrepeso.
Incrementar la actividad física
El ejercicio es clave para mantener un peso saludable y estimular la mente de las mascotas. Tras periodos de descanso o viajes, los animales pueden mostrar cierta apatía o falta de energía. Por ello, es recomendable retomar los paseos diarios en el caso de los perros, y juegos interactivos para los gatos. Los paseos no solo ayudan a quemar calorías, también fortalecen el vínculo entre tutor y mascota.
En el caso de los gatos, juguetes como cañas, pelotas o circuitos de rascado permiten que se mantengan activos dentro de casa. Un punto esencial es adaptar la intensidad del ejercicio a la edad y condición física. Los perros jóvenes pueden disfrutar de caminatas largas o juegos de pelota, mientras que los mayores requieren trayectos más cortos y pausados. La constancia es más importante que la intensidad: lo ideal es establecer rutinas diarias que se conviertan en parte natural de su vida.
Controlar el acceso a sobras y premios
Durante las celebraciones, es común que las mascotas reciban sobras de la mesa o premios adicionales. Sin embargo, muchos de estos alimentos son dañinos para su salud: el chocolate, las uvas, la cebolla y el exceso de grasa pueden provocar intoxicaciones o problemas digestivos. Una vez terminadas las fiestas, es fundamental restringir el acceso a sobras y moderar la cantidad de premios.
Los snacks para mascotas deben ser vistos como un complemento ocasional, no como parte de la dieta diaria. El control de premios también ayuda a reforzar la disciplina. Si se utilizan como herramienta de entrenamiento, conviene optar por versiones bajas en calorías o incluso sustituirlos por recompensas no alimenticias, como caricias o juegos.
Revisar la calidad del agua y el entorno
Cabe tomar en cuenta que, incluso la calidad del agua puede variar durante las vacaciones, especialmente si las mascotas viajan a otros lugares. El agua contaminada puede provocar diarreas o infecciones gastrointestinales. Por ello, al regresar a casa es importante asegurarse de que tengan acceso constante a agua limpia y fresca.
En el caso de los gatos, se recomienda el uso de fuentes automáticas, ya que prefieren el agua en movimiento y esto los motiva a hidratarse más. Asimismo, conviene revisar el entorno: limpiar sus platos, camas y áreas de juego, y restablecer un espacio seguro y ordenado. La higiene es parte esencial de la salud y contribuye a que recuperen la sensación de estabilidad.
Consultar al veterinario y monitorear el peso
Finalmente, un paso indispensable es acudir al veterinario para una revisión general. El especialista puede evaluar el estado físico de la mascota, detectar signos de sobrepeso y recomendar ajustes en la dieta o el ejercicio. El monitoreo del peso no debe limitarse a visitas ocasionales: en casa, los tutores pueden observar señales como dificultad para moverse, pérdida de cintura o acumulación de grasa en el abdomen.
Mantener un registro del peso cada cierto tiempo ayuda a prevenir problemas más graves como diabetes, enfermedades articulares o cardiovasculares. La prevención es siempre más efectiva que el tratamiento. Un diagnóstico temprano permite corregir hábitos antes de que se conviertan en riesgos para la salud.
Restablecer la rutina de perros y gatos tras las vacaciones no es solo una cuestión de disciplina, sino de responsabilidad y amor hacia ellos. Los animales dependen de sus tutores para mantener un equilibrio entre alimentación, ejercicio y cuidados médicos. La constancia en los horarios, el control de premios, la actividad física adecuada, la higiene del entorno y las visitas regulares al veterinario conforman un círculo virtuoso que garantiza su bienestar.
En última instancia, cuidar el peso saludable de nuestras mascotas significa también cuidar su calidad de vida. Un perro o gato con hábitos equilibrados será más activo, feliz y longevo. Y para los tutores, la recompensa será disfrutar de su compañía en plenitud, con la tranquilidad de saber que están haciendo lo mejor por ellos.
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