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Nematodos gastrointestinales en los borregos y su manejo en la medicina veterinaria

La parasitosis por nematodos gastrointestinales representa uno de los problemas sanitarios más persistentes y complejos en la producción ovina a nivel mundial.

Estos parásitos afectan tanto a sistemas extensivos como intensivos y generan consecuencias que van desde alteraciones clínicas leves hasta cuadros graves con mortalidad elevada. En este contexto, la medicina veterinaria juega un papel estratégico, ya que no solo interviene en el tratamiento, sino en la planificación de programas preventivos que permitan un control sostenible de estas infecciones.

Principales nematodos gastrointestinales en ovinos

Los nematodos gastrointestinales son helmintos de forma alargada que se alojan en diferentes partes del tracto digestivo de los borregos. Entre los géneros de mayor relevancia sanitaria destacan Haemonchus contortus, Trichostrongylus spp., Teladorsagia (Ostertagia) circumcincta, Cooperia spp. y Nematodirus spp.

Haemonchus contortus es considerado el parásito más patógeno en ovinos debido a su hábito hematófago. Un solo animal puede albergar miles de estos parásitos, lo que provoca pérdidas sanguíneas importantes. Otros géneros, aunque menos agresivos individualmente, afectan la integridad de la mucosa intestinal, alterando la digestión y absorción de nutrientes, con efectos negativos acumulativos sobre la productividad del rebaño.

Ciclo biológico y dinámica de infección

El ciclo de vida de los nematodos gastrointestinales es directo y está estrechamente ligado a las condiciones ambientales. Los huevos eliminados en las heces evolucionan en el suelo hasta convertirse en larvas infectantes, las cuales migran hacia la vegetación. Los borregos se infectan al consumir pasto contaminado durante el pastoreo.

Las condiciones climáticas influyen de manera decisiva en la supervivencia de las larvas. Ambientes húmedos y temperaturas moderadas favorecen su desarrollo, mientras que la sequía y el frío extremo reducen su viabilidad. Por ello, la epidemiología de estas parasitosis varía según la región y la época del año, aspecto que el médico veterinario debe considerar al diseñar los programas de control.

Signos clínicos y repercusiones productivas

Los signos clínicos dependen de la especie parasitaria y de la carga presente. Entre los más frecuentes se observan diarrea persistente, pérdida de peso, debilidad, anemia, mucosas pálidas, edema submandibular y disminución del apetito. En infecciones severas, especialmente por Haemonchus contortus, pueden presentarse muertes súbitas sin signos previos evidentes.

Desde el punto de vista productivo, estas parasitosis reducen la ganancia diaria de peso, afectan la eficiencia alimenticia y disminuyen la calidad de la lana. En hembras reproductoras, las infecciones parasitarias pueden comprometer la fertilidad y el desarrollo adecuado de los corderos, lo que impacta directamente en la rentabilidad del sistema.

Diagnóstico veterinario

El diagnóstico constituye la base para un manejo racional. El conteo de huevos por gramo de heces (HPG) es la técnica más empleada para evaluar la intensidad de la infección. Este método permite identificar animales altamente parasitados y tomar decisiones terapéuticas informadas.

El coprocultivo, aunque más laborioso, resulta útil para identificar los géneros predominantes en el rebaño. Adicionalmente, el sistema FAMACHA ha ganado relevancia como herramienta práctica para detectar anemia asociada a Haemonchus contortus, facilitando el tratamiento selectivo y reduciendo el uso innecesario de antihelmínticos.

Tratamiento y resistencia a los antihelmínticos

Durante décadas, el control de los nematodos gastrointestinales se basó casi exclusivamente en el uso de antihelmínticos. Sin embargo, la aparición de resistencia farmacológica ha modificado radicalmente este enfoque. Hoy en día, muchas poblaciones parasitarias muestran resistencia a uno o varios grupos de fármacos, lo que limita las opciones terapéuticas.

La medicina veterinaria moderna promueve el uso estratégico de los antihelmínticos, evitando tratamientos masivos y favoreciendo el tratamiento dirigido solo a los animales que realmente lo necesitan. Esta práctica contribuye a retrasar la aparición de resistencia y preserva la eficacia de los medicamentos disponibles.

Estrategias integrales de prevención y control

El control efectivo de los nematodos gastrointestinales requiere un enfoque integral. Las medidas de manejo, como la rotación de potreros, el ajuste de la carga animal y el descanso de las praderas, reducen la exposición de los animales a larvas infectantes. La integración del pastoreo con otras especies también ayuda a interrumpir el ciclo parasitario.

La nutrición adecuada fortalece la respuesta inmunológica de los borregos, permitiéndoles tolerar mejor la infección. Asimismo, la selección genética de animales con mayor resistencia natural a los parásitos se perfila como una estrategia clave para sistemas productivos sostenibles.

Importancia del médico veterinario

El médico veterinario es fundamental en la lucha contra los nematodos gastrointestinales. Su intervención permite integrar diagnóstico, tratamiento, manejo y prevención en un solo programa sanitario. Más allá del uso de medicamentos, su función es orientar al productor hacia prácticas responsables que garanticen la salud animal, el bienestar del rebaño y la viabilidad económica del sistema ovino.

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