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Cómo cuidar gatos bebés

Pocas personas pueden resistirse a la ternura que despierta un gato de escasa edad. Un minino recién nacido se proyecta ante los aficionados a las mascotas como un ser indefenso y necesitado de atenciones. Pero los gatos pequeños requieren de cuidados especiales de acuerdo con su circunstancia, al haber llegado a nuestro hogar en la primera fase de su vida. Para el minino esta experiencia es un tiempo de descubrimiento y de muchos aprendizajes para desenvolverse en este novedoso entorno. En contraste, para su dueño, esta fase anticipa muy gratas vivencias por lo emocionante que resulta aprender a cuidar a gatos bebés.

Es bastante sencillo quedar cautivado por la imagen de un pequeño felino, sin embargo, hay que demostrar esa admiración con acciones concretas encaminadas a garantizar el bienestar de ese gato bebé que tenemos en el hogar, o incluso varios de ellos. Por supuesto, un consejo inicial, quizás la recomendación más importante, es la de acudir con el veterinario de ser necesario para que nos asesore acerca de lo que nuestro gato pequeño requiere para tener salud y bienestar.

La alimentación de un gato pequeño

La dieta que se le ofrezca a un minino de corta edad es un factor clave para asegurarnos que tenga mucha salud. De inicio, es importante que el alimento que se le ofrezca en sus primeras semanas de vida sea lo más parecido que se pueda a la leche materna. Hoy por hoy se tienen disponibles en establecimientos especializados en el cuidado de animales, como la estupenda Farmacia Veterinaria San Bernardo, productos nutricionales que son capaces de sustituir en buena medida la leche materna de los gatos. Por lo demás, este alimento debe ser ofrecido al minino bebé con gran ternura y mucha paciencia utilizando una jeringa de plástico.

Las tomas de leche deben llevarse a cabo cada que se cumplan dos horas y nunca deberán postergarse más allá de cuatro horas. Cada una de estas tomas deberá incluir diez centilitros de sustituto de leche para gato. El modo en el que se debe ofrecer la leche al gato bebé es el siguiente: se debe sujetar al animal con la mano y conservarlo en una posición casi inclinada. Es importante cuidar que el minino no se atragante al tratar de consumir la leche.

Tras haber transcurrido un mes y medio de vida el animal ya puede consumir alimentos sólidos, pero siempre ofreciéndole alimento especial para esta clase de animales.

Apoyándolo en sus necesidades básicas

Si un felino es de corta edad no sabe como defecar u orinar por su propia cuenta. En este caso, la madre es la encargada de estimular al pequeño gato para que actúe como es debido y arroje sus deyecciones. Para evitar cualquier problema en la salud del gato derivada de la retención de orina en su organismo, es preciso apoyarlo a cumplir con estas necesidades del organismo actuando como haría la madre. Para ello, se debe utilizar un algodón y humedecerlo en agua tibia. Luego se deberá masajear con suavidad el área perianal y anal del pequeño gato. Esta dinámica deberá llevarse a cabo apenas concluida cada toma de leche.

Un entorno propicio para el pequeño gato

Para que un minino de corta edad tenga el desarrollo adecuado, es básico que se le mantenga en un recinto con las condiciones adecuadas para ello. Es necesario que sea un espacio bien ventilado, pero al mismo tiempo que esté protegido del aire frío. Por ejemplo, una caja de cartón cubierta con algodón en su fondo es una estupenda alternativa, pero es importante que se le cubra con algodón para que el gatito o los gatitos conserven una adecuada temperatura en su cuerpo.

Cabe mencionar que un gato joven tiene escasa grasa en su cuerpo y por este motivo conservar una correcta temperatura corporal es algo vital para su salud. Un recurso recomendable para ello es el uso de una bolsa de agua caliente colocada debajo del algodón en el fondo de su caja. Esta bolsa de agua caliente deberá ser renovada con la debida frecuencia.

La salud del gato bebé

No menos indispensable resulta desparasitar al pequeño gato, ya que, al haberlo separado de su madre de modo casi siempre prematuro, el animal podría ser proclive a padecer insuficiencias en su sistema inmunológico. De allí la necesidad de acudir al veterinario con una razonable frecuencia para que revise a nuestro pequeño minino.

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