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Tenias en gatos domésticos: detección, tratamiento y prevención

Cuando pensamos en la salud de nuestros gatos, solemos centrarnos en la alimentación, las vacunas y el bienestar general. Sin embargo, existen amenazas menos visibles que pueden afectar de manera silenciosa su organismo.

Entre ellas se encuentran los dipylidiums y las tenias, parásitos intestinales que, aunque muchas veces pasan desapercibidos, pueden provocar molestias persistentes y problemas de salud si no se controlan adecuadamente.

¿Qué son los dipylidiums y las tenias?

Los dipylidiums y las tenias pertenecen al grupo de los cestodos, parásitos de cuerpo plano y segmentado que se alojan en el intestino de los animales. Una de las especies más comunes en gatos es Dipylidium caninum, conocida popularmente como la “tenia del arroz”, debido a que sus segmentos tienen un aspecto blanquecino y alargado similar a pequeños granos de arroz.

Estos parásitos pueden alcanzar varios centímetros de longitud y están formados por numerosos segmentos. Cada uno de ellos tiene la capacidad de producir huevos, lo que facilita su propagación. Al desprenderse, estos segmentos salen al exterior junto con las heces del gato, contaminando el entorno sin que el animal o su tutor lo noten de inmediato.

Un ciclo de vida discreto pero eficaz

El ciclo de vida de las tenias no es directo. Para desarrollarse, necesitan un hospedador intermediario, lo que las hace especialmente persistentes en el ambiente doméstico. En el caso del Dipylidium caninum, las pulgas juegan un papel clave. Estas ingieren los huevos del parásito presentes en el entorno, y dentro de ellas se desarrolla la forma infectante.

Cuando el gato se acicala y, de manera accidental, ingiere una pulga infectada, el parásito llega a su intestino, donde madura y comienza a reproducirse. En otras especies de tenias, los roedores u otros pequeños animales actúan como intermediarios, por lo que los gatos cazadores o con acceso al exterior tienen un riesgo mayor de infestación.

Síntomas que pueden pasar desapercibidos

Una de las características más problemáticas de las tenias es que no siempre producen síntomas evidentes. Muchos gatos pueden convivir con estos parásitos durante semanas o meses sin mostrar señales claras de enfermedad. No obstante, existen algunos indicios que pueden alertar a los cuidadores:

Presencia de pequeños segmentos blancos en las heces, en el arenero o alrededor del ano.

Lamido excesivo de la zona anal o comportamientos de arrastre sobre el suelo.

Molestias digestivas ocasionales como diarrea o vómitos.

Pérdida de peso o apetito irregular en infestaciones prolongadas.

En casos más graves, cuando la carga parasitaria es elevada, pueden aparecer problemas de absorción de nutrientes, debilidad general e incluso obstrucciones intestinales.

¿Existe riesgo para las personas?

La transmisión de tenias de gatos a humanos es poco frecuente, pero posible. En la mayoría de los casos, afecta principalmente a niños pequeños, quienes pueden ingerir accidentalmente una pulga infectada al jugar con animales o en ambientes contaminados. Es importante destacar que no existe contagio directo del gato a la persona; siempre se requiere la intervención del hospedador intermediario.

Aunque la infección en humanos suele ser leve y tratable, este riesgo refuerza la importancia de mantener una correcta higiene y un control antiparasitario constante en las mascotas.

Cómo se diagnostican las tenias en gatos

El diagnóstico suele realizarse mediante la observación directa de los segmentos del parásito, ya que los análisis de heces convencionales no siempre detectan los huevos de las tenias. Si se observan restos similares a granos de arroz en el arenero o en el pelaje del gato, lo más recomendable es acudir al veterinario con una muestra para su identificación.

En algunos casos, el profesional puede solicitar estudios adicionales para confirmar el tipo de parásito y descartar la presencia de otras infecciones intestinales.

Tratamiento: sencillo pero específico

El tratamiento contra las tenias es, en general, rápido y eficaz cuando se administra correctamente. Existen medicamentos antiparasitarios específicos que eliminan al parásito adulto del intestino del gato. Estos fármacos suelen aplicarse por vía oral o inyectable, siempre bajo supervisión veterinaria.

Es importante tener en cuenta que eliminar la tenia no impide una reinfestación si el gato continúa expuesto a pulgas o a presas infectadas. Por ello, el tratamiento debe ir acompañado de medidas preventivas adicionales.

Prevención: la clave para evitar recaídas

La prevención es el aspecto más importante en el control de los dipylidiums y las tenias. Dado que las pulgas son el principal vehículo de transmisión, el control antipulgas regular es indispensable, incluso en gatos que viven dentro de casa.

Algunas medidas fundamentales incluyen:

Aplicar tratamientos antipulgas de forma periódica según indicación veterinaria.

Mantener limpio el entorno del gato, lavando camas y aspirando zonas donde descansa.

Limitar el acceso al exterior o la caza de roedores en la medida de lo posible.

Establecer un calendario de desparasitación interna adaptado a la edad y estilo de vida del gato.

Los dipylidiums y las tenias son parásitos intestinales que pueden afectar a los gatos de manera silenciosa, sin causar síntomas llamativos en un inicio. Su estrecha relación con las pulgas y otros hospedadores intermedios hace que la prevención sea tan importante como el tratamiento.

Detectar a tiempo los signos, acudir al veterinario ante cualquier sospecha y mantener una rutina constante de control antiparasitario son acciones esenciales para proteger la salud del gato y la tranquilidad del hogar. Con cuidados adecuados, estos “ladrones silenciosos” pueden mantenerse bajo control, garantizando una vida más sana y confortable para nuestros felinos.

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