Ante cualquier problema digestivo persistente en un perro, la primera recomendación siempre debe ser consultar con un veterinario, ya que solo un profesional puede establecer un diagnóstico certero y definir el tratamiento adecuado.

La giardiasis es una de las causas más frecuentes de diarrea en perros y, aunque suele subestimarse, puede afectar de forma importante la salud y el bienestar del animal si no se atiende a tiempo. En el contexto mexicano, donde el clima, el acceso al agua y la convivencia entre perros pueden variar mucho según la región, conocer esta enfermedad resulta especialmente útil para prevenirla y controlarla.
¿Qué es la giardiasis canina?
La giardiasis es una enfermedad intestinal causada por un parásito microscópico llamado Giardia, un protozoario que se aloja en el intestino delgado de los perros. Este organismo se fija a la mucosa intestinal y altera la absorción normal de nutrientes, lo que explica la mayoría de los síntomas digestivos que provoca. Se trata de un parásito ampliamente distribuido en el mundo, por lo que puede encontrarse tanto en zonas urbanas como rurales de México, sin importar el nivel socioeconómico del entorno.
Una característica importante de la giardia es su capacidad de formar quistes muy resistentes, que se eliminan a través de las heces y pueden sobrevivir durante semanas o incluso meses en el ambiente, sobre todo en condiciones de humedad. Esta resistencia ambiental explica por qué la enfermedad puede reaparecer o afectar a varios perros que comparten un mismo espacio.
Formas de contagio más comunes
El contagio ocurre cuando el perro ingiere los quistes del parásito. Esto puede suceder al beber agua contaminada, al oler o lamer superficies donde hubo heces infectadas o incluso al limpiarse después de haber tenido contacto con el suelo. En parques, patios, refugios, guarderías caninas o zonas con alta concentración de perros, el riesgo de transmisión aumenta considerablemente.
En México, las temporadas de lluvia favorecen la formación de charcos y el arrastre de materia fecal hacia cuerpos de agua superficiales. Por esta razón, es relativamente común que los perros se infecten al beber agua de ríos, arroyos o charcos, especialmente en zonas rurales o periurbanas donde el control sanitario es limitado.
Síntomas y señales de alerta
No todos los perros infectados desarrollan síntomas evidentes. Algunos pueden ser portadores y eliminar el parásito sin mostrar signos claros de enfermedad. Sin embargo, cuando la giardiasis se manifiesta clínicamente, el síntoma más característico es la diarrea persistente. Esta suele ser blanda o acuosa, de olor fuerte y, en ocasiones, con presencia de moco o un aspecto grasoso.
Además de la diarrea, pueden presentarse pérdida de peso, falta de apetito, decaimiento general y, en casos prolongados, signos de desnutrición, sobre todo en cachorros. La diarrea continua también puede provocar deshidratación, lo que vuelve la situación más delicada en perros jóvenes, adultos mayores o animales con otras enfermedades.
Riesgos para las personas
La giardiasis es considerada una enfermedad con potencial zoonótico, es decir, que puede transmitirse de animales a humanos, aunque este tipo de contagio no es lo más común. El riesgo aumenta cuando no se mantienen medidas básicas de higiene, como el lavado de manos después de recoger heces o limpiar áreas contaminadas.
En hogares con niños pequeños, adultos mayores o personas con el sistema inmunológico debilitado, resulta especialmente importante extremar la limpieza y evitar el contacto directo con heces caninas. Mantener buenas prácticas de higiene reduce de manera significativa cualquier posibilidad de transmisión.
Cómo se diagnostica la giardiasis
El diagnóstico de la giardiasis debe realizarlo un veterinario mediante estudios de laboratorio. Generalmente se analizan muestras de heces, aunque puede ser necesario tomar varias en días diferentes, ya que el parásito no siempre se elimina de forma constante. Existen pruebas específicas que aumentan la precisión del diagnóstico y permiten confirmar la presencia del parásito incluso cuando no se observan quistes al microscopio.
Acudir al veterinario es fundamental cuando la diarrea se prolonga más de unos días o cuando el perro presenta pérdida de peso y decaimiento, ya que estos signos pueden confundirse con otras enfermedades intestinales.
Tratamiento y control de la infección
El tratamiento de la giardiasis se basa en el uso de medicamentos antiparasitarios prescritos por el veterinario. Estos fármacos buscan eliminar el parásito y permitir que el intestino recupere su función normal. En algunos casos, el profesional puede complementar el tratamiento con recomendaciones dietéticas para favorecer la recuperación del sistema digestivo.
Tan importante como el medicamento es el control del entorno. La limpieza frecuente de camas, juguetes, bebederos y áreas donde el perro hace sus necesidades es clave para evitar reinfecciones. De lo contrario, el animal puede volver a ingerir los quistes y reiniciar el ciclo de la enfermedad.
Prevención en el contexto mexicano
La prevención de la giardiasis se basa principalmente en la higiene y el manejo adecuado del agua. Ofrecer siempre agua potable limpia, evitar que el perro beba de fuentes desconocidas y recoger las heces de inmediato durante los paseos son medidas sencillas pero muy efectivas. En climas cálidos y húmedos, comunes en muchas regiones de México, estas acciones cobran aún mayor relevancia.
También es recomendable mantener un programa regular de revisiones veterinarias, especialmente en cachorros o perros que conviven con muchos otros animales. En algunos casos, el veterinario puede valorar estrategias preventivas adicionales según el entorno y estilo de vida del perro.
La giardiasis en perros es una enfermedad frecuente, pero controlable, siempre que se detecte a tiempo y se maneje de forma adecuada. La combinación de un diagnóstico profesional, tratamiento oportuno y medidas de higiene constantes permite proteger la salud del animal y reducir el riesgo de contagio.
Ante cualquier sospecha de giardiasis o problema digestivo persistente, la recomendación final y más importante es acudir con un veterinario, quien podrá orientar de manera segura y personalizada para resolver esta clase de problemáticas y garantizar el bienestar de tu mascota.
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