La prevención de la linfadenitis caseosa en las poblaciones caprinas de México requiere, desde el primer momento, la participación activa de un médico veterinario. Esta enfermedad infecciosa, crónica y de fácil diseminación representa un serio desafío para la sanidad pecuaria, especialmente en sistemas caprinos rurales y de traspatio.

El acompañamiento veterinario resulta indispensable para establecer diagnósticos oportunos, diseñar planes preventivos y aplicar medidas de control que protejan tanto la productividad como el bienestar de los animales.
¿Qué es la linfadenitis caseosa?
La linfadenitis caseosa es una enfermedad causada por la bacteria Corynebacterium pseudotuberculosis, la cual afecta principalmente a cabras y ovejas. Se manifiesta a través de abscesos en los ganglios linfáticos superficiales —como los submandibulares, parotídeos o preescapulares— y, en casos más avanzados, en órganos internos como pulmones e hígado. Su carácter crónico provoca que muchos animales aparentemente sanos actúen como portadores y diseminen la enfermedad dentro del hato.
Importancia del diagnóstico temprano
Uno de los principales retos en el control de esta enfermedad es su detección temprana. Los abscesos pueden tardar meses en hacerse visibles, mientras la bacteria ya se encuentra presente en el ambiente. El veterinario es quien puede identificar signos clínicos iniciales, diferenciar la linfadenitis caseosa de otras patologías similares y recomendar pruebas diagnósticas cuando sea necesario, evitando decisiones basadas únicamente en la observación empírica.
Manejo adecuado para reducir el riesgo de infección
Las prácticas de manejo juegan un papel determinante en la prevención. Heridas provocadas por cercas defectuosas, espinas, peleas entre animales o procedimientos como esquilas y descornes mal realizados facilitan la entrada de la bacteria. Implementar un manejo cuidadoso, con instalaciones seguras y procedimientos higiénicos, reduce significativamente el riesgo de infección. La asesoría veterinaria es clave para estandarizar estas prácticas y adaptarlas a cada unidad de producción.
Bioseguridad y control de ingresos al hato
La introducción de animales sin un periodo de cuarentena es una de las principales vías de entrada de la linfadenitis caseosa a los hatos. Todo animal nuevo debe permanecer aislado durante al menos 30 días, bajo observación clínica. Durante este periodo, el veterinario puede detectar posibles abscesos, evaluar el estado general del animal y decidir si su integración al hato es segura.
Manejo de animales infectados
Los caprinos con abscesos activos representan una fuente constante de contagio. El material purulento que drenan los abscesos contiene grandes cantidades de bacterias capaces de contaminar el suelo, el agua y las instalaciones. El veterinario es el profesional indicado para determinar si el animal puede manejarse en aislamiento o si es necesaria su eliminación sanitaria, siempre bajo criterios técnicos y de bienestar animal.
Higiene y desinfección de instalaciones
La bacteria causante de la linfadenitis caseosa puede sobrevivir por largos periodos en el ambiente. Por ello, la limpieza y desinfección regular de corrales, mangas, comederos y bebederos es fundamental. No basta con retirar la suciedad visible; es necesario aplicar desinfectantes adecuados y en concentraciones correctas, recomendadas por un veterinario de acuerdo con las condiciones del sistema productivo.
Vacunación como herramienta complementaria
La vacunación puede formar parte de un programa integral de control, aunque no sustituye las medidas de manejo y bioseguridad. Su uso debe ser evaluado cuidadosamente por el médico veterinario, ya que algunas vacunas reducen la severidad de la enfermedad, pero no impiden completamente la infección. Una aplicación inadecuada puede generar una falsa sensación de seguridad entre los productores.
Capacitación del productor caprino
La prevención efectiva también depende del conocimiento del productor. Reconocer los primeros signos clínicos, entender las vías de transmisión y actuar de manera oportuna ante un caso sospechoso son acciones fundamentales. El veterinario cumple un papel educativo esencial al capacitar a los productores y promover una cultura de prevención sanitaria en el manejo diario del hato.
El papel insustituible del veterinario
La linfadenitis caseosa no solo afecta la salud animal, sino que impacta directamente la rentabilidad y sostenibilidad de la caprinocultura en México. Prevenirla requiere planeación, constancia y decisiones técnicas bien fundamentadas. En este proceso, el acompañamiento permanente de un médico veterinario es insustituible, ya que permite establecer programas sanitarios efectivos, detectar problemas a tiempo y proteger el patrimonio productivo. Apostar por la asesoría veterinaria es, sin duda, la mejor estrategia para contener y prevenir esta problemática pecuaria.
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